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Una historia que nació de un sueño
Nido nació de un sueño y de una visión única: construir un espacio donde cada persona pudiera sentirse acompañada, escuchada y segura para crecer.
Nuestra historia comenzó mucho antes de que existiera Centro Nido. En 1992, Karina se recibió de Musicoterapeuta en la Universidad del Salvador, en Buenos Aires. Después de trabajar durante años en distintas instituciones, en 2005 comenzaron a darse los primeros pasos de lo que, con el tiempo, se convertiría en Nido.
Todo empezó en un pequeño consultorio dentro de nuestro propio hogar. Un espacio sencillo, pero lleno de amor, dedicación y ganas de acompañar a cada persona que llegaba. Con los años, yo, Du, me sumé a ese pequeño proyecto. Al principio, atendiendo a las familias, organizando turnos, haciendo cobranzas y acompañando desde donde podía. Y fue justamente ese contacto cotidiano con cada familia, cada historia y cada necesidad lo que fue plantando una semilla que, poco a poco, se moría de ganas de crecer.
Después de muchas horas sin dormir, mucho esfuerzo y muchísimo entusiasmo, la planta comenzó a crecer y el nido empezó a formarse, de a una ramita a la vez. En 2019 abrimos nuestras puertas. Éramos pequeños: apenas cuatro consultorios, algunas salas y muchísimas ganas de crecer. Pero cada rincón estaba lleno de algo que para nosotros siempre fue fundamental: amor.


En 2021 llegó otra noticia inesperada, teníamos que irnos. Y una vez más nos tocó salir a buscar. Volvimos a caminar, esta vez acompañados por Ageo y Mora, buscando un lugar que pudiera adaptarse a todo lo que Nido estaba empezando a ser.
Por suerte, la búsqueda no duró demasiado. Encontramos un espacio más grande, con más consultorios, nuevas posibilidades y muchísimo potencial y nuevamente pusimos manos a la obra. El 22 de noviembre de 2021 inauguramos el nuevo Nido. Era más grande, pero también era mucho más que eso. Era la posibilidad de volver a empezar.


Actualmente seguimos acomodando nuestras ramas, transformando espacios y creando nuevas propuestas para que cada persona pueda encontrar en Nido aquello que necesita.
Un lugar que nació de un sueño, que creció con el esfuerzo de una familia y que hoy continúa creciendo gracias a cada profesional, cada paciente y cada familia que confía en nosotros y decide crecer a nuestro lado.


Porque, al final, creemos que crecer es mucho más lindo cuando no tenemos que hacerlo solos.
